De lo que uno piensa cuando pasea por las calles de Bilbao

domingo, 23 de enero de 2011

Cuando faltan los modales


Lo entiendo. Nuestro cometido es trabajar por y para el público y está claro que no podemos gustar a todo el mundo (normal, perfectos no somos y es prácticamente imposible que lo podamos ser). ¿No se dice, pues, que para gustos se hicieron los colores?

Cada periodista es un agente individual al servicio de la información. El medio de comunicación -sobre todo cuando es uno grande- determina que historia posee interés informativo y el profesional gradúa la importancia de la información que se va a difundir, dándole un orden de prioridad para obtener una mayor audiencia y un mayor impacto ante la sociedad.

Pues bien, ahora parece que son los mismos compañeros (ojo, no todos), los que sustituyen a los jefes y determinan lo que es información y lo que no. Y no digo que este mal eh, pero es que yo soy de críticas constructivas...

En primera instancia todos somos libres de hacer preguntas (otra cosa es que luego las queramos responder), pero hay gente que bien podría tener más tacto al formularlas, sin dejar a la vista sus verdaderas pretensiones.

Me explico. ¿Cuándo se ha visto que te venga una persona con la que no tienes confianza, y que sin habérselo preguntado te diga “ayer vi tu reportaje y no me gusto”?, así sin más. ¡Cuándo que se te acerquen simulando haber afinidad para intentar humillarte, quemarte y hundirte! ¿Y eso de que te pregunten por la ética periodística cuando una no lo es?

Es fácil juzgar el trabajo ajeno sin mirar lo que uno hace, pero más fácil es aún criticar lo que no se conoce. La ética periodística consiste en dar una opinión utilizando argumentos sólidos y validos. Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

No es que mis ideas vayan a la par con las del ex presidente José Maria Aznar, pero estoy con él cuando dice eso de que “¿y quién te ha dicho que conduzcas tú por mí?”

¿Por qué hay gente que se preocupa de nuestro trabajo cuando a nosotros no nos interesa ni un ápice el suyo? ¿Será que tienen demasiado tiempo libre para indagar en la vida de los demás? (tiempo libre digo porque hay personas que visionan los videos y los brutos de uno cuando falta).

Soy sincero y no me atrevo a decir las cosas como las pienso (no, por lo menos, hasta conocer a la persona). Y es que me enseñaron que ser sincero no es decir todo lo que se piensa, sino no decir nunca lo contrario de lo que se piensa.


*PD: Me sentía en la necesidad de hablar de este asunto (no es la primera vez que me controla la persona de la que os hablo arriba). Aunque uno no forme parte de un grupo, tiene aliados en el trabajo y estos no dejan de ser testigos de las cosas que se dicen sobre mi persona.

Al final, estas cosas le vienen bien a uno para conocer al de al lado. El error esta en volver a acercarse a estas personas.


Ya sabes.....quien hoy me critica a mi, mañana te criticará a ti.


Por cierto, ¡ FELIZ AÑO 2011 a todos!




Hay gente que no para hasta aplastar al de al lado