De lo que uno piensa cuando pasea por las calles de Bilbao

martes, 26 de octubre de 2010

Elección por adoración

.....Del que llega a España


Mi “aitxitxa” , abuelo en euskera, realizo 104 viajes durante 26 años, sufrió un atentado que casi le cuesta la vida y murió encamado. Os hablo de mi abuelo el <cooficial>, los biológicos (tanto el de la madre como el de mi padre) fallecieron cuando mis progenitores eran jóvenes.


Era una gozada; nos mirábamos a los ojos, me quedaba callado y disfrutaba escuchándola hablar. Si los jóvenes de hoy en día comprendiesen los beneficios que nos aporta el hablar con personas sabias (debido, en su mayoría, a la experiencia adquirida) y experimentadas, otro gallo cantaría). Podría hablar de cualquier abuela, pero estoy haciendo referencia a la mía, a la “amuma” Mari (madre de mi ama). Imposibilitada en una silla de ruedas como estaba, me invitaba a sentarme a su lado y charlábamos de unas cosas y de otras, de la Guerra Civil y de la paz.

Tendría cinco o seis añitos, un polluelo para entender, todavía, aquello que me rodeaba. Me remonto a los años en los que no existía ni el Gran Hermano ni el Supervivientes . Los domingos se encendía la caja tonta y me tocaba ver la misa apostólica (generalmente la de ETB , en Euskera, y en ocasiones especiales la que solían emitir los de TVE2). De mi abuela a la TV, del receptor de imágenes y sonidos a mi abuela; la mirada se me desplazaba embelesada. Agradecía todo lo que alegraba a nuestra “Marraixuneko txikiña” y era ese motivo por el que me caía especialmente bien el señor del gorrito blanco (la amama me hizo creer, además, que era mi abuelo!). Lo veía bendiciendo a los enfermos y besando a los niños que le acercaban a su regazo. Llegue a pensar que era el mejor oficio del mundo (que sin duda, lo es) e hice saber a los de casa que sería Papa.


Crecí y cambio mi forma de pensar. Empecé a ver películas sobre el antiguo Egipto y estas me animaron a ser arqueólogo. No pudo ser y así fue. Mi padre logro cambiarme de opinión rápidamente; decía que estaba todo descubierto y que encontraría solo arena en el desierto. Después llegaron los años en los que me aficione a los lanzamientos espaciales y en los que solo tenía lo de ser astronauta en mente (al final, el desastre del Challanger me acojono y concluí que era más seguro viajar con la imaginación). He conseguido licenciarme en periodismo pero viendo como esta la cosa vete a saber donde acabaré. Por lo menos, todo lo que he querido ser en mi vida tiene una cosa en común: las ganas de descubrir (el Papa quiere descubrir a Dios, el arqueólogo sueña con descubrir secretos y tesoros sepultados, el periodista va en busca de la verdad).  Diferentes oficios, una sola misión.


Ratzinger contemplando a su pueblo

Resuenan las campanas. Son las doce de la mañana en el Vaticano. La multitud, turistas en su mayoría, se agolpa en la explanada de San Pedro. Le esperan a él, al que está dentro. Se levanta de su butaca, bañada en oro, estilo Luis XV y se asoma a la ventana con curiosidad. <Ha venido mucha gente>, dice. 





Es el número 265 en la línea de la sucesión. Es conservador y pastor alemán (no penséis mal), además. Es el Papa Benedictus PP.XVI -jefe espiritual de 1.100 millones de católicos-, siervo de los siervos de Dios.

No rechazo o menosprecio al católico por ser católico ni a la católica por ser católica (con esto último hago referencia a la iglesia misma). Respeto a las personas por lo que son, aunque no comparta con ell@s una ideología o un pensamiento. Si los clérigos reciben tantas críticas es por el hecho de que se erigen como conocedores o poseedores de la verdad absoluta, porque se creen capaces de decidir lo que está bien o mal y, encima, de condenarlo. Con esto no quiero decir que me caigan mal los curas; al mío, por ejemplo, a Don Benito (no Benedicto, eh!) le tengo especial cariño.
Creo que es enriquecedor la diversidad de pensamientos e ideas (ojo, siempre que se respeten unas a otras). Eso sí, que luego existen los que atacan cuando se sienten atacados… (Ya sean cristianos, musulmanes, judíos o ateos). Nadie tiene la verdad absoluta (quizás, de existir, Dios, que sabría de lo que es y no es) y, por tanto, nadie puede afirmar lo que es moralmente correcto y el que lo diga, está equivocado.
Y aunque estoy más cerca del Cristianismo que de otra cosa, no quisiera incluirme en ningún rebaño moral. Claro que me gustaría visitar ese gran pasto que es el Vaticano, pero que no me juzguen, por favor, si hago caquitas allí. 

Me guio por el “no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”. Hakuna Matata, vive y sé feliz (dejando vivir, claro).
El Papa no sería más que uno más; aunque lleve el anillo del pescador, aunque tenga mucha influencia del Hijo y del Espíritu Santo y contacte con Dios, no tendrá jamás la verdad absoluta por el mero hecho de ser un hombre con las limitaciones del resto de los seres humanos (que tonto fui cuando mi padre me dijo que el Papa hablaba con Dios). El poder que tiene no le viene de Dios sino del rebaño que le da la autoridad para decir lo que es correcto y lo que es reprobable.
Veo urgente que la Iglesia católica cambie de ruta, que se adecue a la realidad actual, que se modernice. No les vendría mal, viendo los abusos que son cometidos que se anulase la prohibición del matrimonio a los sacerdotes (de ese modo, habría más); se permitiese el sacerdocio de las mujeres; se reconociese la paridad de derechos a los marginados y excluidos sociales, y en especial a los divorciados que hoy no son admitidos, una vez divorciados, a la comunión; y también, que se desarrollasen y favoreciesen, en lugar de despreciar oprimir, los talentos de todos, incluidos los críticos incómodos y las personas de otras confesiones, ateas y malsonantes.
No me interesa (en el fondo respeto a sus seguidores) ni quiero que la Iglesia se cave su propia tumba. Pero allá ella. Niega con rotundidad los cambios en la realidad social y mantiene como absoluto, incuestionable e increbantable un dogma de más de 2000 años de antigüedad.
Es de preocupar, sí. Me como el tarro ante los que se creen que camina por el “sendero luminoso” y que, peor aún, sirven de referencia a otras personas que creen en Dios. El papa no es (ni puede ser Dios). ¿Qué pasaría si el “ser omnipresente” bajase a la tierra por un instante?
¿Necesitamos a un guía que nos aliente y nos de esperanza?, ¿a quién escogeríamos para desempeñar el papel de intermediador si en vez de mediante conclaves se pudiese elegir al papa por adoración?, ¿contradice esta autoridad a la razón? 
Quiero creer en algo y no estoy, ni mucho menos, en contra de la iglesia. Quiero pensar que hay algo que escapa a nuestra razón, pero sin leyes ni directrices. Respeto a la Iglesia Católica pero por ser una tradición que se remonta desde hace siglos. Es normal que haya tenido sus fallos(acordémonos de la inquisición , por ejemplo) ;es imperfecta, sí, pero solamente porque l@s human@s también lo somos.

En definitiva, algo está cambiando en el seno de la curia romana. Os habla un ex monaguillo (lo fui de txiki, en Lekeitio ). Y no es que haya cambiado la sociedad respecto a sus creencias, no es que solo sea la gente mayor la que va a misa…he cambiado yo. Y me sorprendo al visitar el santuario de Lourdes ; me asombra ver eclesiásticos jóvenes y atractivos, ¿por qué no decirlo?
Mi Papa murió el 2 de abril del 2005. Comprendí, entonces, que su divinidad estaba limitada por su inmortalidad. Y a los 17, pues que no me hizo gracia que depusieran “al aitxitxa” con el que había crecido, oye. Y no le echo la culpa a la abuela Mari, que al no tener abuelos era ella la que me decía que el que salía en la TV era mi abuelo.
Así pues, todo esto para decir que me cuesta verme representado por el 'durum et germanicum'. Ratzinger, el que no ha conseguido ser ni amado ni bien recibido como Karol. Wojtyla, el que era también conversador, pero que no sabía de teología.
"Nuntio vobis gaudium magnum: Habemus papam" (Os anuncio una gran alegría: Tenemos Papa). Y me da que por muchos años….
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Para Reflexionar os lo dejo (conversación entre Robert Langdon y el Camarlengo Ángeles y Demonios ):
-Dígame, ¿cree en Dios?
-Padre, simplemente, lo que creo es que la religión…
(interrupción)
-No le he preguntado si cree lo que el hombre dice de Dios. Le he preguntado si cree en Dios.
-Soy profesor. La razón me dice que jamás entenderé a Dios.
-¿Y el corazón?
-Que no me han hecho para eso. La fe es un don que aun no me ha sido concebido.
*PD: Mañána. Quizás me excomulguen mañana…

2 comentarios:

  1. El tema que tratas hoy es dificil,o como diria alguen es cuestion de fe.
    Yo creo que de be haber algo,lo que no creo es en los señores que dicen estar en psosesion de lo que dice e.se algo,me da igual,Iman,Papa o rabino o lo que sea y con esto hacer dogma solo les creiria si lo que digesen es para que uno sea mejor persona y los discursos que manejan es otro,el del no,en muchos aspectos de la vida,tal como no usar e presarvativo,no al matrimonio gay etc.Por eso yo creo que es mejro que cada uno viva al libre albredio y que su creecia fuera para el bien de todos sin cuasar dlo a la gente.

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  2. IBONTXU kariño, ke rekuerdos de amuma mas bonitos e? :D i lo q te dijo tu padre de la arena del desierto jaja muy tipiko de aitxa xD HONDARRA BAKARRIK TOPAKOZU HARRIXEN AZPITXIK o algo x el stilo e? jaja EL TEMA D HOY ME GUSTA, xq m gustan los temas muy polémicos y dificiles y éste está en ese top ten imaginario. por desgracia lo sigue la esteban pero ese es otro tema jejeje
    yo comparto la opinión con " badakixu " y ademas pienso q todos creemos q hay algo ahi aunq de muy diferentes maneras. y eso es lo q nos hace realmente felices, nustra verdadera fe en algo, sea lo q sea. xq lo q nos "venden" a precio de oro ( i no es un decir, fijaos si no en las riquezas dl vaticano etc.) es lo q a ellos mejor les viene y son los únicos que manchan la verdad, si en algun caso alguien la supiese. he dicho, pasate x mi blog.
    http://cerebroadictos.blogspot.com
    eskerrik ibontxu

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