Periódicos, revistas, radios y televisiones intentan convencernos de la “necesidad” de conducir este coche, vivir en tal lugar o tener determinado aspecto físico. Cuanto más agresiva y contundente es la campaña publicitaria , más nos influye y solemos consumir el producto para ser aceptados con gusto por la mayoría de las personas.
El problema viene cuando, una vez conseguimos comprar el agrandador del pene o la crema para combatir las estrías, aumenta nuestra obsesión y anhelamos otros artilugios más grandes y bonitos (muchas veces sin fijarnos en lo que valen). Y así se nos van los años.
Según se ve, nuestra vida está regulada por la adicción al consumo de lo que podemos comprar. Todos compramos y compramos. Para sentirnos bien no tenemos otra que refugiarnos en los centros comerciales, lugares obligados que equiparamos con cuevas protectoras.
PD: Ya lo dijo Erich Fromm hace más de cincuenta años: “la sociedad occidental, más tarde o más temprano, terminará dándose cuenta de que la obtención de todas las cosas que se pueden pagar con dinero no son suficientes para garantizarnos una buena vida”. Sabemos que es así pero no le hacemos caso. Y, sin embargo, siempre caemos en la tentación de encontrar un argumento para comprar un montón de cosas en las que nunca antes habíamos pensado, artilugios varios que quizás no usemos y aunque lo hagamos, que posiblemente nunca llegaremos a apreciar.
Miles de padres y madres del “mundo consumista” trabajan más de ocho horas diarias “para conseguir que a sus hijos no les falta nada” y, sin darse cuenta, los privan de lo que más falta les hace, la presencia de sus padres.
Al final, a las cosas materiales les solemos dedicar toda una vida y descuidamos a los que no podrán abrazarnos algún día. Con el dinero, por ejemplo, el conjuro contra el temor a la soledad o la sabiduría no se pueden comprar.

Segun la economia neoliberal el consumo es lo que hace crecer al pais.
ResponderEliminarBah badakixu pero la gente no compra eh. Salen de paseo nada más
ResponderEliminar