De lo que uno piensa cuando pasea por las calles de Bilbao

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Al país de nunca jámas

Acabo de ver una película que no veía hacía mucho tiempo. Se llama ´Hook` y narra las aventuras de un cuarentón que  encuentra al niño que un día fue. Para ello, Peter Banning, que es el hombre en cuestión, toma consciencia de lo que  dejo atrás, pero no le resulta muy fácil hacerlo...


De cuando volví a la infancia 
Es increíble observar lo rápido que crecemos. Pasamos de niños a adultos, y en alguna parte de ese proceso  olvidamos  lo que fuimos una vez,  lo que tocamos, lo que sentimos, todo aquello en lo cual confiábamos,  nuestros prematuros ideales y  lo que nos habíamos propuesto para la vida. 



Si, si tratamos de recordar en que momento  empezó a suceder, seguro que   fue a partir de una decepción. Puede que  ocurriese cuando te enteraste de que los reyes magos eran tus padres, sucedió quizás cuando te convenciste de la no existencia de ese paraíso en cual creías, igual cuando empezaste a ver que nada es para siempre.

Una de las fotos que saque paseando por Disney Village


Hay veces en las que las fotografías de nuestra infancia se convierten en  vagos recuerdos. Las miramos y no nos dicen nada, apenas nos  vemos reflejados en ellas, las ojeamos  por encima y no recordamos los momentos que representan. La solución  esta en viajar [con la mente o en realidad] y en cerrar los ojos mientras tomamos consciencia de los olores y demás percepciones.   


*PD: Tik tak, tik tak, tik...el día 31 de octubre del 2010 el reloj marco  las 12 de la noche, y aunque fuese por unos miseros momentos, sonreí  y volví a ser un  niño. Acompañado de una grata compañía como estaba,  lo que vieron mis ojos, aquí:




Cuenta mi padre que una vez, al ser consciente de que algún día  iba a hacerme  mayor, empece a llorar. Al parecer, quería ser como Peter Pan...para no crecer y poder volar.

Presento mi renuncia a ser adulto

  • He decidido aceptar la responsabilidad de tener 6 años nuevamente.
  • Quiero ir a McDonald's y pensar que es un restaurante de 5 estrellas.
  • Quiero navegar barquitos de papel en un estanque y hacer olas de esas  tirando piedras al agua.
  • Quiero pensar que los dulces son mejor que el dinero, pues se pueden comer.
  • Quiero tener un receso, no trabajar  y pintar con acuarelas.
  • Quiero recostarme a la sombra de un viejo roble y vender gominolas con mis amigos en un día caluroso de verano.
  • Quiero pensar que el mundo es justo. Que todo el mundo es honesto y bueno.
  • Quiero pensar que todo es posible


4 comentarios:

  1. jajaja yo tambien presento mi renuncia vamos que mañana cuando suene el despertador a las 5,30 de la mañana pensare que es un bonito pajaro cantando y no me lebantare a trabajar,cuando llegue el recibo del movil pensare que es el listin de las paginas amarillas y cuando me ponga mi madre la comida pedire comer pure y de postre tarta.

    ResponderEliminar
  2. Me quedo con 'quiero pensar que todo es posible' este es el ideal que no debemos perder al hacernos adultos, porque es el que nos ayudará a seguir creciendo en el transcurso de toda nuestra vida.

    ResponderEliminar
  3. La entrada de hoy me recuerda el anuncio de colacao,en el que cuenta la historia de un niño surfero.Yo tambien queria ser mayor de pequeño y me gustaba hacer las cosas que hacia mi hermano mayor.Ahora con unas cuantas decadas encima,quiesera ser un niño cosa imposible pero por lo menos intento mantener alguna actitud infantil.

    PD:Yo tambien disfrute con Hook y creo que el director de la misma tambine lo hizo,el gran Spielberg.

    ResponderEliminar
  4. Por supuesto que yo también renunciaba al ser mayor, pero también pienso en las cosas que aún me quedan por vivir y que de igual forma me pueden emocionar y conmover como a un niño.
    Como esos sentimientos incontrolables que se adueñan de nosotros en algún momento... Quizás tengamos miedo al hacernos mayores,pero pienso en esos momentos maravillosos que me tocarán vivir y no tan maravillosos, claro. Cuando eres niño todo es ideal, pero te vas haciendo mayor y las circunstacias y necesidades son cada vez mayores. Por eso, el crecer es una prueba que nos marca el tiempo y esa prueba tiene que ser superada, ya que si no es así nuestra frustación crece.
    Pasamos momentos de felicidad y de tristeza y de cada uno de esos momentos aprendemos que la vida es como una rueda, que giramos y paramos... por eso hay que tirar para delante. A mis 23 la vida me ha tratado "bien", con los problemas personales pero a la vez cotidianos...
    Pienso, que aún me queda mucho por aprender y sobre todo mucho por vivir, eso si, sin perder nunca ese niño pequeño que va dentro de mí...

    Jesús-Santander

    ResponderEliminar